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La encefalopatia bovina: Reflexiones sobre lo que tendríamos que hacer en la Argentina

La Encefalopatía espongiforme bovina esta convirtiéndose, en la Unión Europea, en una grave epizotia. Esto era previsible, casi diría inevitable, como consecuencia de la falta de decisiones rápidas y drásticas por parte de las autoridades competentes en algunos países de Europa y en menor medida, en la propia comunidad. Frente al avance de la enfermedad y de sus consecuencias sobre el consumo de carne, los precios y las importaciones incluyendo la  cuota Hilton, la Argentina adopto una política centrada en la promoción de la carne Argentina con el objetivo de ampliar nuestra  participación en el mercado total de Europa. Esta política, probablemente adecuada durante el año 2000, es totalmente insuficiente en las condiciones  actuales.

Durante el último mes el mal de la vaca loca ha tomado dimensiones que exceden el ámbito de la agricultura. Se ha convertido en un tema con alta temperatura social  y política, como lo muestra la caída de dos Ministros en Alemania y seguramente,  alterara dramáticamente la estructura y el funcionamiento del mercado de carnes de la Unión Europea.

Una consecuencia previsible e importante para los países exportadores como la Argentina  será el fortalecimiento de la tendencia Europea a establecer un sistema de identificación y registro en la fase de producción y un etiquetado específico para la carne vacuna en la etapa de comercialización. Una consecuencia de esto es que, a partir del 1 de enero del año 2002, las etiquetas de la comunidad deberán incluir datos sobre el lugar de nacimiento engorde y sacrificio de los animales. Por otra parte, la carne que se importe a los países comunitarios deberá contar con información similar certificada por organizaciones públicas o privadas autorizadas para cumplir con estas funciones.

Este es el desafío que las exportaciones Argentinas tendrán en los próximos años. La principal tarea ahora es organizar, aceleradamente, un sistema de certificación que nos permita identificar la carne Argentina y certificar, es decir dar garantías, de su calidad y sanidad. Estas acciones son un complemento necesario a cualquier actividad de promoción. La promoción de carnes Argentinas, con sus características especiales, solo puede ser efectiva si podemos identificar en forma convincente el producto que se promociona. Ahora, después de lo que ha ocurrido, esta identificación tendrá que ser hecha hasta el nivel del consumidor directo. Solo así podremos mantener y expandir nuestra presencia en el mercado de la Unión Europea. Es aquí donde debemos concentrar nuestro esfuerzo. Ahora, la promoción  y difusión de la calidad de nuestras carnes es un instrumento útil pero insuficiente.

 

Martín Piñeiro Ex director general del IICA. Director del Grupo CEO.